- Discurso previo del Fiscal General de Justicia del Estado de México, José Luis Cervantes Martínez, durante el acto de Disculpa Publica a Víctimas Directas e Indirectas de Desaparición y Feminicidio.
Muy distinguidas señoras y señores:
Agradezco su presencia con motivo de la disculpa pública que rinde la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, en el marco de la desaparición de (1) Daniela Mabel Sánchez Curiel, de los feminicidios de (2) Diana Velázquez Florencio, de (3) Julia Sosa Conde y del homicidio calificado de (4) Nadia Alejandra Muciño Márquez.
Previo a continuar, deseo enfatizar con toda la transparencia posible que el pasado 16 de noviembre, fecha en la que se tenía programado este significativo evento, la Fiscalía General de Justicia tomó la difícil decisión de no llevarlo a cabo.
Así lo hicimos toda vez que consideramos necesario incluir el sentir de otras familias de víctimas e integrantes de colectivos que de manera legítima percibieron un trato diferenciado en el contexto de esta disculpa.
Por este motivo hoy estamos en mejores condiciones de realizar este acto solemne.
Reconozco como propia la obligación y convicción de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México de ser garante en la promoción, respeto y protección de los derechos humanos, de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. Estos principios rigen nuestro actuar como servidores públicos.
De igual manera subrayo ante ustedes la obligación ética que implica exteriorizar y hacer patente el reconocimiento de los errores cometidos en el marco de nuestras atribuciones.
Actos que nunca debieron suceder y que sólo agravaron la pena y el dolor al dificultar el acceso a la justicia de las víctimas y que sin lugar a duda menoscabaron nuestra obligación de brindar un trato digno, humano y empático.
Que se escuche bien y con claridad, no atendimos lo suficiente a las víctimas ni a sus familias.
Les dejamos solos.
A partir de esta afirmación podemos lograr algo distinto, pero lamentablemente jamás podremos devolver la vida a Diana, a Julia, a Nadia Alejandra, ni restituir a Daniela Mabel el tiempo perdido fuera de su núcleo familiar.
Nuestras acciones pasadas serán siempre recordatorio de la distancia que interpusimos entre nosotros y las familias de quienes hoy honramos.
Serán siempre recordatorio de lo que nunca debemos hacer, de lo que no debemos permitir, ni para ellas ni para otras víctimas.
Desde el momento en que sucedieron los lamentables hechos, el Estado de México y sus instituciones no se quedaron expectantes e inmóviles.
Por el contrario, gracias a que la sociedad así lo exigió, se han producido avances normativos que permiten atender mejor a las víctimas.
Reconocemos que tenemos un largo camino por delante. Falta mucho por hacer.
Continuamos trabajando para garantizar a todas y a todos el pleno acceso a la justicia.
A las familias y seres queridos de las víctimas. Hoy les decimos que su persistencia, valor y entereza, fueron piedra angular para reconocer que al momento de los hechos no se tenía la formación, sensibilidad, conocimientos ni las herramientas para resolver sus casos.
Que no quede duda de mi compromiso para asumir nuestra responsabilidad de investigar con prontitud, eficacia y diligencia, para corregir los equívocos en la atención que debemos dar a las víctimas y sus familias.
La observancia del derecho y la legalidad serán nuestras guías inamovibles de actuación.
La Fiscalía a mi cargo será siempre respetuosa de leyes y procedimientos ante instancias nacionales o supranacionales.
Nuestra disculpa no es obligada por cuerpo normativo alguno, por el contrario parte de nuestra convicción y de nuestra mejor intención. La consideramos moralmente impostergable.
A Daniela Mabel Sánchez Curiel, de quien seguimos en búsqueda y a su familia, ofrezco una disculpa por la inexcusable demora para su localización, así como por la indiferencia de los servidores públicos que debieron asistirles oportunamente y por nuestra incapacidad para darles certeza.
A Diana Velázquez Florencio, ofrezco una disculpa póstuma y también a su familia, por los errores y dilaciones cometidos en la investigación de su feminicidio y por el desdén institucional, pero sobre todo por la insensibilidad de la policía de investigación y de los peritos que la confundieron y retrasaron su identificación.
Que el cuadro y placa con su imagen a las puertas del Servicio Médico Forense de Chimalhuacán continúen siendo testimonio ineludible de nuestra responsabilidad.
A Julia Sosa Conde de manera póstuma y a su familia, ofrezco una disculpa por la falta de exhaustividad y los errores en la investigación de su feminicidio. Por el trato insensibile de los servidores públicos que debieron escucharles y auxiliarles.
La muerte de su victimario jamás dará tranquilidad a la familia, sólo la verdad y la justicia que les debemos.
A Nadia Alejandra Muciño Márquez, de manera póstuma y a su familia, ofrezco una disculpa por las omisiones cometidas en la investigación de su homicidio calificado.
Por la falta de empatía, atención y responsabilidad técnica que se reflejó en la exclusión de pruebas y como consecuencia en la emisión de la sentencia absolutoria a favor de uno de los imputados.
Este hecho revictimizó a sus hijos al no darle validez probatoria a su testimonio. Las garantías legales de los imputados nunca deben ser pretexto de impunidad.
Externo mi compromiso personal de que se están tomando todas las acciones necesarias para que esas fallas y otros errores no vuelvan a lastimar a más familias, mediante la generación de mecanismos de no repetición.
Su causa como legítimas luchadoras y luchadores de sus derechos y de los derechos de sus seres queridos merece absoluto reconocimiento.
Hoy en este sitio abrazamos su incansable lucha, su invencible voluntad por honrar su legado.
La expresión artística que aquí se exhibe es un recuerdo de la necesaria presencia de Daniela Mabel Sánchez Curiel y la memoria de Diana Velázquez Florencio, Julia Sosa Conde y Nadia Alejandra Muciño Márquez.
Les ruego acepten estas disculpas que ofrecemos con vergüenza personal e institucional pero sobre todo con gran respeto y consideración.
Ofrendo la mano del Fiscal General de Justicia del Estado de México. con la esperanza de que este acto restituya tan sólo un poco de la paz perdida en el doloroso trayecto de su genuina exigencia por obtener justicia.
Muchas gracias.




NO SOMOS SOLIDARIOS NI EMPÁTICOS, NO NOS PONEMOS EN LOS ZAPATOS DE LOS DEMÁS: FGJEM
- La carencia de recursos humanos y materiales no vienen de la mano con nuestra apatía, desdén y desinterés, y con nuestra documenta falta de solidaridad, expresó José Luis Cervantes Martínez.
- Texto íntegro de la Disculpa Pública de la FGJEM a Víctimas, de Desaparición y Feminicidio, y a sus Familiares, en voz del titular de la dependencia.
Muy distinguidas y respetables familias:
Familiares de las víctimas que hoy nos acompañan, de Daniela, de Diana, de Julia, de Nadia Alejandra, he escuchado con gran autoridad, con gran cuidado, las expresiones que ustedes han manifestado.
Primeramente, lamento en suma en el marco de este evento, en la organización que no estuvo en nuestras manos, que fue una propuesta de otra entidad, por supuesto que a pesar de esa no inclusión, que insisto no fue por parte de nosotros, yo le extiendo a usted la disculpa por no haberla considerado oportunamente y por supuesto, sin tener el nombre de sus hijos, por supuesto incluyo en el marco y el espíritu de una disculpa.
Escuché con atención también a la distinguida representante de Amnistía Internacional, Edith Olivares, quien hizo muy puntual estudio de las carencias, limitaciones, vicios, daños estructurales nuevos y sobre todo, que dibuja con toda puntualidad la apatía, el desdén e incluso la falta de recursos que no pasa necesariamente por esta Fiscalía, como la señora diputada aquí presente, la diputada presente, lo sabe de sobra pero ojalá fuera nada más una carencia de recursos financieros, una carencia de recursos materiales, donde esta Fiscalía a pesar de los millones de habitantes que tenemos hoy en día prácticamente tiene el mismo número de servidores públicos que tenía hace 10, 15 años, donde sus niveles salariales son, verdaderamente, pues si bien son decorosos, no han permitido un crecimiento.
Pero sobre todo, donde no se ha invertido, no ha tenido la oportunidad de invertir o no se ha querido invertir, en la capacitación, en un aspecto tan fundamental, tan sensible, tan delicado como lo puede ser por supuesto todo lo que rodea a la violencia de género, la violencia feminicida, la violencia sistemática en contra de las mujeres de este estado.
Es una disculpa porque la carencia de recursos humanos y materiales no vienen de la mano con la apatía, con el desdén y desinterés y con nuestra documentada por demás falta de solidaridad, no somos solidarios, no somos empáticos y no nos ponemos en los zapatos de los demás.
El día que entendamos este dolor y este drama como uno propio, ese día estaremos en capacidad de que, a pesar de nuestras limitaciones, de que a pesar de nuestros vicios, de que a pesar de nuestra historia, podemos dar un pequeño paso adelante, en ganarnos la confianza a quien nos debemos, que son todos ustedes.
Nuestra condición de seres humanos por supuesto nos conmina a lamentar profundamente cada uno de los hechos que hicieron de ustedes tanto víctimas como ofendidos.
Nos obliga también a reflexionar en nuestras fallas, nuestras omisiones en la gestión pública, ya sea por nuestra apatía y negligencia, limitación, carencia o simplemente, porque no están a la altura de lo que ustedes esperan en la atención y el acceso a la justicia.
Por supuesto que para el Estado de México, para la Fiscalía de la cual soy portavoz, castigar un feminicidio o encontrar a cualquier persona desaparecida es una demanda impostergable, es una deuda permanente.
Entiendo su dilema, entiendo su dolor, trato de asumir el drama personal en el que se encuentran, también yo quisiera transmitir con esa fortaleza que ustedes lo hacen en esta tribuna, nuestras razones, mis razones para ofrecer esta disculpa, mis razones, más no nuestra gestión en la atención a sus asuntos, a sus pérdidas, nuestras razones para ofrecerlas, y las ofrecemos de manera genuina, son también razones válidas para ofrecerlas, por supuesto que aceptar las disculpas es su muy respetable decisión, pero ofrecerlas es nuestra impostergable obligación.
Soy un convencido de que se debe procurar justicia, sin atender a intereses particulares, sin atender a intereses de grupo, debemos construir, y siento que es la única forma, una relación interinstitucional respetuosa y cordial, nosotros sin duda hemos fallado en ese camino.
Hoy, con gran respeto y con gran empatía personal, y en mi carácter de Fiscal General de Justicia del Estado de México, subrayo que hacemos propio su dolor en esta tribuna y por esa razón, reitero y dejo sobre la mesa, para la reflexión de hoy y de mañana, esta sentida disculpa.
Muchas gracias.