El Seminario Mayor de Atlacomulco en el Estado de México fue el lugar donde cuatro sacerdotes y un acolito abusaron sexualmente de Joana, una niña de 12 años, quien acompañaba a su mamá que laboraba en ese centro católico.
Los abusos sexuales iniciaron en 2015 en dicho Seminario, y en ocasiones, los sacerdotes llevaban a la niña a un hotel, como decían ellos, “de paso”.
Sin embargo, fue hasta el 2017 cuando Joana decidió hablar sobre la situación a la que era sometida por los clérigos.
Una vez que las autoridades eclesiásticas integraron un expediente interno e investigaron parte de los delitos, decidieron informar a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) sobre los hechos, pero hasta agosto de 2019.
La actuación tardía de las autoridades judiciales del Estado de México permitió que tres de los sacerdotes acusados se dieran a la fuga, estos son: César Israel Dávila Alquisiras, Luis Alberto Vázquez Mendoza, Francisco Gonzáles Hernández, así como el acolito Gustavo Ramírez Jiménez.
El único detenido, acusado del delito de violación equiparada, fue Doroteo Ildefonso Santos, rector del Seminario Mayor de Atlacomulco en la época en que ocurrieron los hechos.
Él, Doroteo Ildefonso Santos, actualmente se encuentra en libertad.
Después de dos años de agresiones sexuales fue que Joana le comentó a su madre sobre estos abusos cometidos por los sacerdotes, y para afrontar la situación, la mamá decidió hablar con autoridades eclesiásticas, quienes le mencionaron que “lo arreglarían” y le ayudarían con apoyos económicos para que el caso no avanzara, además de apoyarla con terapias.
Pasados dos años de haberse establecido el “acuerdo”, llegó un nuevo encargado del área Jurídica del Seminario, mismo que consideró que se debería dar aviso a la Fiscalía, por lo que se informa a las autoridades correspondientes, en agosto de 2019 y ésta integra el expediente ORO/FVG/VIA/014/240413/19/08.
En la etapa procesal, los abogados del sacerdote Doroteo Ildefonso Santos buscaron a la víctima y le ofrecieron un millón de pesos, a fin de no continuar con el proceso y no llegar a la audiencia de juicio, pero la víctima no aceptó.
Al llegar la fecha de juicio, el Juez resolvió con sentencia absolutoria, dejando libre de cualquier cargo al sacerdote Doroteo Ildefonso Santos.
Ante esa resolución, se presentó una apelación al Tercer Tribunal de Alzada en Materia Penal en Texcoco y el 15 de agosto del año 2023 se dictó sentencia condenatoria; sin embargo, el 5 de septiembre de 2023, los abogados del imputado interpusieron un amparo en contra de dicha resolución, por lo que actualmente el caso se encuentra en la etapa de espera para que resuelvan dicho amparo.
Fueron seis los sacerdotes investigados por la Diócesis de Atlacomulco que decidió suspenderlos temporalmente de su ministerio, dentro de los cuales se encuentran los cuatro agresores, así como Lucio Alcántara García y Juan Carlos Pichardo Reyes, quienes al ser encontrados responsables de ciertas agresiones en contra de la víctima Joana, se les retiró del sacerdocio.
Respecto a Doroteo Ildefonso Santos, pese haber sido retirado del ministerio, y aún sin que se concluya el proceso judicial, se encuentra activo como sacerdote y preside servicios religiosos.
Actualmente, Joana Cruz Galván tiene 19 años de edad, trabaja y estudia la licenciatura en Derecho.