Por: Ernesto Sánchez Gómez
Lo escribí una vez. No es un ejercicio inédito la audiencia pública. La encabezó el doctor Jorge Jiménez Cantú, en el Salón del Pueblo, hace años. En una ocasión, en el patio central, del Palacio de Gobierno, ante cerca de cinco mil integrantes, hombres y mujeres, de una de las etnias originales del Estado de México. Pero lo que sí es un ejercicio inédito, es, sin duda, la duración de la audiencia pública que preside la maestra y gobernadora mexiquense Delfina Gómez Álvarez.
La primera audiencia pública duró más de once horas. La segunda audiencia pública va para allá, lleva siete horas y no se ve el final. La maestra y gobernadora atiende a las y los ciudadanos sin interrupción alguna, ni siquiera para beber un poco de agua o degustar algún alimento. De pie, escucha peticiones, propuestas y sugerencias.
Hoy, en el patio central del Palacio de Gobierno, transcurren siete horas. Se traduce en varios cientos de audiencias personales. Algo inédito porque, en otros tiempos, la audiencia consistía en tres o cuatro horas como máximo. Además, tampoco venían tantos ciudadanos.
Hoy es diferente. Vienen muchas personas, realmente muchas ciudadanas y ciudadanos, de todas las edades, de todos los municipios, de todos los rincones de la entidad, para hablar con la maestra y gobernadora Delfina Gómez Álvarez. Del oriente, del poniente, del norte y del sur del Estado de México,
En mis casi cincuenta años de ejercicio periodístico no vi una formación tan larga para la audiencia pública como la que se registró en la primera audiencia y ahora, en la segunda audiencia. Suman cientos y cientos de habitantes que son escuchados por la mandataria estatal.
Además, son gente del pueblo que confía en las nuevas autoridades, en el nuevo gobierno del Estado de México. Confían en ser escuchados y en que sus demandas e inquietudes serán atendidas, resueltas, si les asiste la razón, si son justas y se apegan a la ley.
Inédito, sin duda, que la primera mujer gobernadora en tierras mexiquenses atienda, de pie, y con absoluto respeto, a la ciudadanía. Inédito que la gobernadora atienda al pueblo sin poses, sin protocolos, sin guaruras, sin formulismos. De pie y de frente, con la voluntad de servir, con el poder de servir. Inédito, sin duda, porque ahora sí ¡en el Estado de México el pueblo manda! Inédito, más que inédito, sin duda alguna.