SMSEM, IMPORTANTE POR EL TALANTE Y TALENTO DE SU MEMBRESÍA, LAS MEJORES MAESTRAS Y MAESTROS: CARBAJAL LEYVA

  • PORTAVOZ ESTADO DE MÉXICO PUBLICA ÍNTEGRO EL MENSAJE PRONUNCIADO POR EL PROFESOR MARCO AURELIO CARBAJAL LEYVA, SECRETARIO GENERAL DEL COMITÉ EJECUTIVO ESTATAL DEL SMSEM EN LA CEREMONIA DE ENTREGA DE LA CONDECORACIÓN “MAESTRO ALTAMIRANO” 2024, POR CONSIDERARLO DE TRASCENDENCIA PARA EL PUEBLO DEL ESTADO DE MÉXICO.

Muy buenos días tengan todos ustedes…
 
Saludo y agradezco la presencia de nuestro amigo, maestro Miguel Ángel Hernández Espejel, titular de la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación, quien viene en la muy digna representación de la compañera maestra Delfina Gómez Álvarez, gobernadora constitucional del Estado de México, para entregar un galardón histórico que reconoce la trayectoria invaluable de notables mujeres y hombres forjadores y transformadores de pueblos y comunidades.
 
Saludo, celebro y abrazo a mis hermanos de vocación, a 270 mexiquenses infatigables que en este día son distinguidos con la Condecoración “Maestro Altamirano”, a las compañeras y compañeros educadores, quienes con 40 o más años de servicio nos impulsan a seguir labrando el progreso y el bienestar social desde los espacios académicos, muchas felicidades.
 
Celebro por supuesto la compañía de sus familiares: esposas, esposos, hermanos e hijos; son ellos los mejores testigos de su entrega y pasión por la educación. Quienes padecieron los vacíos que causaba su ausencia y hoy comparten con ustedes el éxito de haber llegado a feliz puerto con la satisfacción del deber cumplido: “formar a las nuevas generaciones de mexiquenses”.
 
Reconozco la presencia de las distinguidas personalidades que integran el presídium…
 
Compañeras maestras y compañeros maestros.
Señoras y señores representantes de los medios de comunicación.
Amigas y amigos todos…
 
Quiero comenzar hablándoles de una etapa en mi experiencia personal y profesional, cuando una de mis responsabilidades laborales era organizar esta importante, nostálgica, emotiva e imponente actividad.
 
Durante cuatro años tuve la oportunidad de atender a compañeros como ustedes; revisaba sus robustos expedientes e imaginaba al mismo tiempo las extraordinarias jornadas de trabajo que habían edificado a lo largo de sus vidas; entonces mi memoria me hacía recordar un fragmento del poema circular Escuela, escrito por León Felipe Camino, del que me permito únicamente citar el fragmento de inicio:
 
Oí tocar a los grandes violinistas del mundo,
a los grandes «virtuosos».
Y me quedé maravillado.
¡Si yo tocase así!… ¡Como un «Virtuoso»!
Pero yo no tenía
escuela
ni disciplina
ni método…
Y sin estas tres virtudes
no se puede ser «Virtuoso».
Me entristecí.
Y me fui por el mundo a llorar mi desdicha.
Una vez oí… en un lugar… no sé cuál…
«Sólo el virtuoso puede ver un día la cara de Dios».
Yo sé que la palabra «Virtuoso»
tiene un significado equívoco, anfibológico,
pero, de una o de otra manera, pensé,
yo no seré nunca un «Virtuoso»…
y me fui por el mundo a llorar mi desdicha…
 
Entonces el poeta vidente, prometeico y quijotesco se va a recorrer el mundo: estuvo en una guerra, en un campo petrolífero en Maracaibo hasta que llegó a México montado en la cola de la revolución; aprendiendo en la escuela de la vida, permanentemente aprendiendo.
 
Hoy, al recibir esta emblemática e histórica Condecoración “Maestro Altamirano”, en mi carácter de representante sindical del magisterio estatal, veo en sus rostros las marcas que deja el fragor de la cotidianidad docente, reconozco en ustedes a los incansables académicos constructores de personalidades, a los educadores transformadores de pueblos y comunidades.
 
Pero, ¿por qué se llama así este magnífico reconocimiento? En principio, es importante saber que el 16 de marzo de 1940, el Presidente Lázaro Cárdenas, crea la Condecoración “Maestro Altamirano” con el fin de honrar a quienes entregaron su vida a la docencia.
 
Pero, ¿quién fue Ignacio Manuel Altamirano? y ¿por qué este galardón lleva su nombre? La respuesta es sencilla: porque la historia del infinito maestro Ignacio Manuel Altamirano es un espejo de la labor de todas y todos ustedes, por lo que citaré algunas de las muchas virtudes que comparten con él, quienes abrazan la noble tarea educadora.
 
El maestro Ignacio Manuel Altamirano se caracterizó por ser un permanente luchador social, un genuino combatiente natural, autor de novelas y poemas, así como promotor hasta su fundación, de la Escuela Normal para Profesores de Instrucción Primaria que se inauguró el 24 de febrero de 1887 y que actualmente es conocida como la Benemérita Escuela Nacional de Maestros de la Ciudad de México.
 
El maestro Altamirano nació el 13 de noviembre de 1834 en Tixtla, otrora municipio del Estado de México; a los 12 años ingresó a la escuela donde los niños indígenas aprendían únicamente el catecismo y los niños de razón (o sea los hijos de los españoles) tomaban clases de lectura, escritura y aritmética. Al principio fue admitido para aprender la doctrina católica, pero cuando su padre se volvió representante del pueblo, lo cambiaron al grupo de los estudiantes privilegiados.
 
El 9 de enero de 1849 en territorio mexiquense se promulgó el Decreto, inspirado por el maestro Ignacio Ramírez “El Nigromante”, donde el gobierno ofrecía espacios de estudio en el Instituto Literario de Toluca, financiados por las municipalidades de donde provenían los becarios.
 
El beneficio era para niños menores de 15 años, de limitados recursos económicos y quienes se distinguieran por tener una mente brillante; por lo que en Tixtla, Estado de México, el joven Ignacio fue seleccionado y el 17 de mayo de 1849 llegó acompañado de su padre, a la ciudad de Toluca.
 
El director del Instituto Literario, Felipe Sánchez Solís, lo rechazó porque rebasaba los 14 años de edad y porque el Estado de Guerrero estaba por ser erigido, acto que se consumó el 27 de octubre de 1849. Sin embargo, el presidente municipal de Tixtla, envió una queja al gobernador Mariano Arizcorreta, quien expidió una recomendación para que Ignacio fuera aceptado.
 
Un año después de haber ingresado, en 1850, Altamirano consiguió el puesto de bibliotecario, encomienda que le permitió leer a los clásicos de la literatura universal, además de acceder al pensamiento de los filósofos ilustrados, llegando a dominar perfectamente el idioma español, sumando el latín, francés e inglés.
 
Logró forjar una postura intelectual liberal que difundió en el periódico escolar Los Papachos: medio donde publicó sus artículos contra el pensamiento conservador de la época y que él consideraba un apapacho irreverente al gobierno en turno; situación que disgustó a las autoridades institutenses que decidieron expulsarlo del Instituto Literario de Toluca en 1852.
 
Sin trabajo y sin dinero, sobrevivió impartiendo clases de francés a cambio de comida y hospedaje.
 
También enseñó primeras letras en Cuautla y en Yautepec, donde se unió a compañías de teatro itinerantes para las cuales escribió obras dramáticas.
 
En 1854 ingresó al Colegio de San Juan de Letrán para cursar la carrera de Derecho; pero interrumpió sus estudios para participar junto al general Juan Álvarez en la Revolución de Ayutla que derrocó a la dictadura de Santa Anna.
 
Recibió el título de abogado en 1859 y en 1863 el presidente Benito Juárez lo nombró Coronel Auxiliar de la Guardia Nacional, cargo desde el cual luchó contra la invasión francesa.
 
En 1867 fue designado Fiscal y en 1874 Magistrado de la Suprema Corte de Justicia.
 
Fue Diputado del X Congreso Constitucional durante 1880 y 1881; en 1889 fue nombrado Cónsul de México primero en España y posteriormente en Francia; no obstante, el clima afectó su salud y pidió licencia para viajar a San Remo, Italia, donde murió el 13 de febrero de 1893. Tenía 59 años de edad.
 
Hoy, en esta Sala de la Unidad Sindical “Prof. Manuel Hinojosa Giles”, reciben la Condecoración “Maestro Altamirano” 270 artesanos del saber y orfebres de la cultura, por lo que es la ocasión perfecta para que el Sindicato de Maestros al Servicio del Estado de México, les manifieste su particular orgullo por formar parte de 72 años de extraordinaria historia sindical, así como por su gran desempeño profesional.
 
Por algo el SMSEM es la Organización Sindical Independiente de profesionales de la educación más grande e importante de México y América Latina, y lo es: por su membresía conformada por las mejores maestras y maestros del país, por el talante y talento de sus afiliados, genuinos herederos de una larga tradición pedagógica y una infatigable vocación de servicio en favor de los más desprotegidos.
 
Dicho lo anterior pido respetuosamente podamos ofrecer de pie, como se debe, un generoso aplauso en reconocimiento a la gran labor de todos nuestros docentes galardonados.
 
Muy respetables maestras y maestros condecorados:
 
Permítanme ser el portador del más digno agradecimiento y reconocimiento que les puede hacer el Comité Ejecutivo Estatal 2021-2024 del Sindicato de Maestros al Servicio del Estado de México; así como de todas las generaciones de estudiantes que han formado a lo largo de su vida profesional. Por lo que al término de mi participación quiero compartir el desenlace del poema con el que iniciamos…
 
He vivido largos años
y he llegado a la vejez
con un saco inmenso,
lleno de recuerdos,
de aventuras,
de cicatrices,
de úlceras incurables,
de dolores,
de lágrimas,
de cobardías y tragedias.
y ahora… de repente,
a los 80 años
me doy cuenta de que sé tocar muy bien el violín…
que soy un «Virtuoso»,
que puedo tocar en los grandes conciertos del mundo.
Me gusta haber llegado a la vejez
siendo un gran violinista… un «Virtuoso».
Pero… con esta definición
que oí cierta vez en un lugar… no sé cuál:
«Sólo el Virtuoso puede ver un día la cara de Dios».
 
¡Que vivan las mejores maestras y maestros de México!
¡Que viva el SMSEM!
¡Que viva la Unidad Sindical!

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